miércoles, 7 de diciembre de 2016

EL SEGUNDO QUINTO.


Llegué esa mañana y Rigo me esperaba en el salón de grado 11 y riendo me decía que ese era mi salón y que podía entrar. Me despejaba el camino para que entrara, pero yo pasé de largo y seguí al salón de mi hermano en décimo grado; quinto de bachillerato. Al inicio me sentí raro, pero después de presentarme al frente del salón ante todos mis nuevos compañeros, entré en confianza. En ese momento aproveche para presentarme como Jason. Oficialmente había adoptado mi nombre artístico que había nacido tiempo atrás; Jason Tigreros.
Muy a diferencia del grupo que iba delante de mí, los de sexto de bachillerato, en el grupo donde me hallaba me sentí aceptado sin problema alguno, encajaba entre ellos, aunque al comienzo mi hermano parecía querer dejarme en ridículo, pero fue solo al inicio, después éramos simples compañeros.

Me quedaban solo 2 años de estudio y quizás fue por no sentir ese rechazo con mis nuevos compañeros que decidí disfrutar del tiempo restante. A la mierda preocuparme por las notas, a la mierda todo. Hay que gozar de la vida. Me había desatado, era de los que ponían recocha en el salón. Nunca fui líder ni popular, pero no pasé desapercibido. Me propuse ser buen estudiante, pero a pesar de las décadas, no logré cumplir esa propuesta. Nunca fui buen estudiante, ni siquiera en la universidad. Hasta la imagen de mis profesores era nueva, los vi de otra forma sin importar qué tan bien fuera en sus clases.
Pero siempre mis resultados en Física, Química y Cálculo fue desastroso y no tardé en seguir perdiendo esas materias. Nunca las entendí, nunca me gustaron, recuerdo que en sexto de bachillerato mi hermano fue quien me ayudó a ganar el año, no porque me explicara esas materias sino porque en los exámenes él me pasaba la respuesta en papelitos, de lo contrario creo que el Seminario de Cristo Sacerdote de Palmira, me habría jubilado hace rato. Y fue debido a esa situación que en quinto pensé seriamente en el suicidio. Iba mal en las tres putas materias de siempre y hasta creí que podía perder el año, antes de eso prefería morir y lo planee bien, necesitaba un 7 de Física que era imposible que sacara.

Como siempre había llegado temprano al colegio y caminando por los corredores del colegio pensando qué hacer, buscando otra solución y hasta yendo a la capilla a hacer promesas, me encuentro en las escaleras al padre Fabio Cortés, le pregunté si tenía tiempo y me dijo que no, era mi salvación, pero se me fue de las manos, así que regresé al salón a esperar a todos cuando él se me aparece por detrás; Tienes cara de tener algún problema serio, qué te pasa? Y le conté desahogándome en llanto. Tranquilo, yo te ayudo. Y sí que lo hizo al final, le estaré muy agradecido hasta el final. Había conseguido un frasco con pastillas para dormir y tenía algún dinero para una caneca de aguardiente. Si perdía el año o habilitaba la cosa era sencilla; me bebía la caneca y me tomaba el frasco entero. Fin del asunto. Pero la cosa tuvo un final menos trágico y eso se lo debo al padre Fabio.

Ese quinto, a pesar de todo, fue el año en que disfruté de la vida, fue el año en que me corrompió esa vecina en mi cumpleaños 16, ella con un poco más de 30. Fue el año de los polvos con Deyanira, casi todos en el colegio llegaron a saberlo (Si la capilla hablara), fue ese año en que todos me felicitaron por romperle el tabique a Potes. Me tenía asoliao desde inicio de año, gustaba de joderme mucho sin yo hacerle nada. Odiaba ese apodo de embarazo quien me puso Ronald Castillo mientras esperábamos el bus para ir al colegio años atrás, su razón era que yo era gordito y barrigón, cosa que no lo era en ese entonces, quizás hoy día si. El apodo se popularizó en el colegio, cosa que me sacaba de genio que me lo dijeran. Y Potes, un negro alto y grueso, de cursos inferiores al mío, solía decírmelo constantemente:
-No me jodás, ombe, no me digás así-
-Respetá que yo no te jodo, güevón-
Pero eso era darle más pedal para que siguiera.
Cierto día me lo encuentro en el recreo y cae de rodillas quejándose de un fuerte dolor de estómago, lo ayudo a levantarse y me dice agarrándose el vientre;
-Uy, marica, llévame al hospital, que ya estoy dando a luz-
Lo entendí segundos después cuando salió corriendo muerto de risa. Y es que era normal en él joderme así, a veces estaba con sus amigos y comentaba cosas en voz alta para que yo lo oyera, cosas como; Una tía mía está en embarazo.
Remarcaba el embarazo y cuando yo le hacía el reclamo él serio me respondía que qué tiene de malo que su tía estuviera en embarazo? En el recreo era normal escuchar como gritaban a lo lejos ese apodo y yo llegué a ese punto en que una tarde decidía poner punto final a eso. Esperé a que el bus sapote llegará y así no me dijera nada le iba a dar su tatequieto. Efectivamente pasó detrás de mí, lo miré, él me sonrió con intención de joderme y yo lo sigo, él corre y ahí nos enzarzamos, bueno, realmente lo enzarcé en una tanda de puñetazos y patadas. Nos hicieron ruedo y todos era con el:
- Dale, marica.
-Más duro.
-Eso, viejo Tigre dale una por mí.
Y así quedó la cosa, tocaron el timbre de la primera hora de clase en la tarde y me fui contento a clase mientras recibía felicitaciones de todos, hasta Rigo me agradeció, que si no hubiera sido yo hubiera sido él. En el salón llega Banano y me comenta;
-Ve que bajés a coordinación que le partiste el tabique a Potes.
No le creí, pero al poco rato subió Edgar Avila y me lleva a coordinación. Nunca imaginé que la cosa fuera tan grave. Juan Rosas llamó a mi papá a la oficina que él tenía y después del susto (Pensó que algo malo me había pasado) llegó al colegio a regañarme:
-        -  Le hubieras dado un par de cachetadas y listo el pollo-
-         -  Es que no sabés la clase de papás que tiene ese muchacho? Menos mal están muertos o sino estarías en peligro, carajo-
Y era cierto, parece que los papás de Potes eran pequeños narcos que mataron a una cuadra del hospital. Tenían fama de mala gente. Potes parece que vivía con su abuela, una mujer ya muy vieja. El pensó en denunciarme, pero al ser ambos menores de edad nada de eso sucedió, el abogado le dijo que no podía hacer nada por la edad. Días después me llama Potes por teléfono a amenazarme:
-Me las vas a pagar, hijueputa, te voy a quiñar -

Aunque en su momento no sabía quién era. Le conté a mi papá y a su vez él le contó a mi primo Saulo, un policía que también hacía trabajos sucios, habló conmigo y él hizo su trabajo. Nunca supe a qué se refería con hacer su trabajo, pero la cosa se calmó con Potes. Recuerdo que varios años después, cuando me fui a Bogotá a estudiar, en uno de mis regresos a Palmira, estaba yo en la estación y alguien me dice con voz delgada
-Hola
Al levantarme la mirada para ver quien me saludaba veo a un gorila de unos 2 metros, de aspecto rudo, fuerte y un cuerpo que impactaba. Era Potes a unos pasos de mí. Si en ese momento fuera la pelea solo bastaría un golpe de él para llevarme al hospital. Me dio alegría verlo, lo reconozco.

No tuve más peleas desde ese momento. Aunque en el colegio sí que hubo más, como la de Alejandro Reyes y Papo, con traición y que tal. Papo se iba a quitar las gafas para pelear y Reyes lo cogió a traición. Tiempo después en una rumbilla que hice en mi casa ellos terminaron abrazados reconciliándose. Arias y otro compañero se agarraron en el barrio donde íbamos a hacer las horas sociales. Hernando Paredes, quien era el director de ese proyecto, se pegó su emputada cuando vio a estos dos peleando delante de la gente. Inmediatamente nos regresamos al colegio. De verdad nunca había visto al profe puto.

Esta fue una buena época, los Viernes íbamos al barrio 20 de Julio, aún en construcción, a hacer horas sociales en una escuelita del barrio. No me gustaba ir al inicio, porque me ponían todo un salón entero para mí con niños indisciplinados, además las calles eran destapadas y cuando los carros pasaban se levantaba esa polvareda que no dejaba respirar. Pero con el tiempo a mí me dejaron solo un grupo de niños que querían aprender primeros auxilios (Aprovechando los conocimientos que tenía sobre el tema, aprendidos en ese grupo llamado Cuerpo de Voluntariados para Emergencia, cuya sede estaba en el club de leones del recreo) y con el que logré impartir mis conocimientos a un pequeño grupo. A veces echaba una mano a alguna profesora y hasta fuimos jurado de un concurso de belleza infantil de ese colegio: Gato, Caro, quizás uno más y yo fuimos los que escogimos a la más hermosa de las niñas. A punto estuvimos de dejar a la negrita más fea como reina:
-Muchachos, de cagada dejemos a la negrita- Nos propuso Gato riendo.
Y no era mala idea, pero al final decidimos comportarnos, pero la tentación estuvo hasta el último instante cuando la negrita fea y las más bonita estaban de últimas. Reina y Virreina. Caro presentó la decisión, pero quedó marcado por semanas cuando cometió el error de decir:
-          -Y ahora este es el resultado, tata tatán…-
Música de fanfarrias? ¡Por favor!, en el salón cuando Caro hablaba no faltaba quien hiciera ruidos de fanfarrias; tata tatán.

Paul Escobar tenía su pretendiente en este barrio, una mujerzota de unos 17 años estudiante del Colegio Cárdenas, una patona que estaba bien y, ya ni me sorprendía, conocía a mi papá. Parece que estos dos tuvieron su cuento. Yo solo iba a enseñar primeros auxilios a esta primaria, por eso casi le practico socorro a una profe que me miraba con malas intenciones. Solo pude hacerle respiración lengua… perdón, quise decir boca a leng… a boca.

En el salón hubo momentos en que se empezó a vender cocaína gracias a Pucheca (Arana), ya me extrañaba que salieran tanto al baño y era por eso, solo hasta que alguien me contó delos ojos rojos pillé quienes eran los que se volvía drogos, pero eso fue solo en el Quinto de bachillerato.
Arana le decía Pucheca, no sé por qué. Era fuerte, alto y, aunque no le vi pelear, se veía experto en el tema. Sabíamos que le metía al vicio, hasta me llevo mi medicina, no la probé por miedo, pero la vi con una poco de ladrillo molido.

Arias (Campanero), vivía en Tablones junto con Rogeles (Et) y Libardo Díaz. Arias jodía mucho y se agarró una vez con Et. Solía verme y decirme levantando el pulgar
-Bien con esos tamales? – Se refería a mis zapatos.

Douglas Bloug a quien llamábamos el gringo o marrana mona, según Reyes, también le decían McArthur. Su nombre completo era Michael Douglas Bloug McArthur. Era de Estados Unidos y llego sin saber español al colegio, inmediatamente Bayona fue amigo de él y así aprender más el idioma y de paso, enseñarle al gringo. No me cansé de reír cuando le ponen en papelitos frases para que las dijera en su español agringado:
-Gringo decí esto-
Y leía frases como Arias es un campanero. Quiero tamales (Arias les puso así a mis zapatos) Huevito mama polla de caballo. Celimó las huevas. Leal es una vaca.

La pasamos bien ese momento, no faltaba el que le pasaba alguna frase que nos hacía carcajear a todos y no faltaba el sapo que nos pidiera ya basta, que podía venir alguien y pillarnos. Pero así aprendió español Douglas a quien enseñé a hacer Chancarina. Le encantaba.

Diego Bayona (Pastor, por estar guiando al gringo), estudió en el Liceo Santa Teresita, yo iba un curso delante de él. Era bueno para el inglés y creo que después del colegio se fue para USA. Sus papás intentaron meterse al narcotráfico, pero lo vieron duro y quizás lo dejaron. Eran dueños de una estación de gasolina y hasta la policía les allanó la casa.

Vera, el gordo, siempre le fue bien en los estudios, era muy aplicado y no se metía en problemas con nadie. Sus notas siempre fueron altas y no me sorprende que hoy día esté bien económicamente.

Galarza, tuvo un pasado trágico, iba de regreso a casa desde la finca con alguno de los locos Higuita (Hernán y su hermano) y sus papás cuando lo cogieron sicarios, los mataron delante de ellos. Galarza quedó bajo custodia de su tío, aquel quien se llevó a la hermana Blanca, la monja que estuvo en el colegio, y con la que se casó después. Cuando cumplió la mayoría de edad, según decían, el tío debía devolverle lo que por ley heredaba de sus papás, pero parece que el tío no quería hacerlo ni su esposa, la hermana Blanca, creo era su nombre, o quizás Clara Nidia.

Tuti estuvo de novio con una amiga del barrio, Yolanda, el pobre nunca supo con quien se metió. 
Lo de Prepí, porque por cualquier cosa se ponía colorado, como un pene. Prepí era el disminutivo de prepucio.

Los Higuita, Hernán erra llamado el loco por la sencilla razón de que estaba loco. Sufría de epilepsia teniendo una dentro del salón. Me sorprendía de Hernán que tuviese una capacidad auditiva increíble, escuchaba un leve susurro a muchos metros de distancia.

William Leal, La vaca, por sus gafas enormes solía dibujarlo en el tablero como una vaca con cuernos y gafas, me quedaba idéntico. Era tranquilo y no se metía en problemas, de hecho eran pocos los conflictivos en el salón.

Ronald Alonso Castillo, era el líder del salón, vivía a una cuadra de mi casa, duró años con su novia Margarita. Tuvo una muerte fea; fue un Diciembre, si mal no recuerdo, lo vi salir esa mañana en la camioneta verde y después me llegó la noticia que se había estrellado frente al parque de la caña. No murió instantáneamente, sino lentamente, el volante le aprisionó el pecho ahogándolo, nadie pudo sacarlo a tiempo. Por eso dentro del ataúd su color era morado.

Chappy, quizás le decían así por el personaje de Ton Gun, Chappy, siempre tuvo bozo, fue novio de Mónica, pero creo que no supo con quien se había metido. Parece ser que fue primo lejano mío, él era familiar de mi tía abuela Omaira.

Paul Andrés Escobar, tenía buenas notas y era sobrino de la secretaria del colegio, Floralba. Fue novio de la Patipeluda, no sabía por qué eran tan crueles con esos apodos hasta que le vi los brazos a ella, tenía más bellos que mí y que un oso. Me reí por horas. Vivía frente a las casas fiscales.

Gato, no me acuerdo de su nombre, creo que era algo así como Mauricio. Era gracioso verlo reír con sus enormes dientes, morenito y orejón. Decía que quería irse a Francia a estudiar francés, y hasta el momento sigue ahí en París.

Rico, nada malo de Rico, solo que años atrás le llamaban el enano Enrico. Siempre me pareció buena gente. recuerdo la foto que nos tomó mi papá el dia de grado; salé él intentando ocultarse.

Reyes, fue mi amigo y reía con mis historias, alguna vez fui a su casa a hacer un trabajo de Biología.

Potter, William Martínez, amigo mío. Palmira estaba llena de grafitis con la palabra Potter, él era su autor. Vivía frente a las casas fiscales. Bebía mucho, recuerdo su bicicleta amarilla de plato pequeño. Estuve en su casa varias veces y me amanecí otras tantas. Años después que salimos del colegio se dedicó a conducir el taxi del hermano, Peter, y en una de esas rutinas por la ciudad, delante de él una mujer se estrella contra un poste a lo cual Potter se bajó del taxi para socorrerla. No vio el cable de electricidad que hacía contacto con el vehículo estrellado recibiendo una descarga alta. Creo que duró 3 días hasta morir. Me dolió esa pérdida. La última vez que hablamos habíamos quedado en vernos para tomarnos unas cervezas.

Sanguino, que se me parecía a Gustavo Cerati, Saa y Kuri, eran los ricos del salón, buen gentes y buenos estudiantes vivían en Las Mercedes o Miriñao, de familias pudientes en la alta sociedad de Palmira. La tía de Sanguino era igualita al personaje de Qué nos pasa llamada Doña Soila. Cuando ella iba al colegio era normal escuchar a lo lejos el llamado de alguno para Soila.

Abraham Victoria Olivares, era del combo de Ronald y Chappy, solía ir en moto al colegio. Era caderón y nalgón, jugaba bien al futbol.

Aldemar Caro, conocido como Jetón o Vulva, por su impresionante tamaño de jeta que tenía, bueno, que aún tiene. Caro fue el responsable de que me echaran a la pileta un 24 de Octubre. Recuerdo bien que veníamos en el bus del barrio 20 de Julio y alguien dijo que yo andaba de cumple. Quise bajarme antes de llegar al colegio, pero antes de empezar a gritar para que Hernando Paredes me oyera más de uno me cayó encima  y no me dejaron gritar. Al llegar al bus entre varios me llevaron a la pileta donde las vacas toman agua y por mucho grito mío, por mucho forcejeo me tiraron con esa agua sucia llena de insectos. A la mierda… me fui yo. Mojado y sin medio de transporte, Abraham me llevó hasta la casa. Caro solía llamarme Care papa, porque dizque mi cara parecía una papa.

Juan Pablo Guido, conocido como capitán muñeca, Juanpi, Pomi, Pomponio por el personaje de las historietas del mismo nombre. Era de los vagos y al igual que a mí, solíamos perder materias.

Polanco que por la forma de hablar le llamábamos Atata.

Pedro Andrés Fossi, bajito, gordito y buena gente. 

Dulci, olvidé su nombre, era el afeminado del salón, Dulci por Dulzura, caminaba muy gay, pero en el exámen del batallón no le vi nada de gay, grande sí que la tenía. Vivía en el ingenio Castilla.

Nieva, era el único que estaba encaminado al sacerdocio. Negrito, flaco y buen estudiante. Le llamaban chorro de humo o ñaña.

Huevito, el paisa, su nombre era Iván Giraldo, delgado, buen estudiante. Vivían a una cuadra de mi casa.

Mazuera, Chupito o Droopy le decían, era calmadito, de mirada dormida. Tenía fama de ser lento, no sé por qué. Al final de curso iba mucho al gimnasio y ya se le notaba músculos. Iba al colegio en una FZ.

Recuerdo a uno que perdía años, nunca estudié con él, pero se le recuerda. Héctor Fabián de los Ríos, vivía en Fátima, un barrio al lado del mío. Su mamá solía traernos a casa, salida del colegio. Una vez me llama mi papá y me cuenta que Héctor venía una noche de las fiestas Pradera, recién había tanqueado ese carro verde claro y al estar un tanto tomado se durmió en una curva estrellándose contra un poste de luz. A los pocos segundos se empezó a incendiar el vehículo y como estaba atrapado no pudo escapar. Cuentan testigos que sus gritos eran horribles. ¡Fea muerte!

Diego de José Suárez Barreto vivía cerca de casa, a una cuadra. Tenía una hermanotas hermosas e inteligentes. Me gustaba Adriana, aunque después fui amigo de Raquel. Su papá era ya un hombre mayor y su mamá era una… mamacita que me gustaba verla de espalda. Era gracioso verlo cómo arremedaba al profesor Hugo Zúñiga cuando decía –Pero mira, hijo-
Suárez se ponía un dedo en una mejilla y decía lo mismo. Su risa era inconfundible. Hace poco me encontró él en el Linkedin.

Habían más compañeros, la verdad éramos como 45; Galarza, Papo, Calmala y otros pocos de los que no me acuerdo en el momento.

Sí, me gocé esos dos años restantes a pesar de mi intento de suicidio, pero me los gocé. No fui buen estudiante y reconozco que si no fuese por mi hermano César yo no habría salido nunca del colegio, la verdad es que cuando fuimos a la ceremonia de grado creía que era un sueño, tenía miedo que llegara el padre y me dijera
-Usted, Tigreros, perdió el año. No puede graduarse-

 De verdad que era mi miedo, cuando terminó la ceremonia yo apresuré a mi mamá para irnos rápido del colegio, no fuera que me salieran con esas. Nunca creí, en su momento, que me hubiera graduado y todo se lo debo a César que me ayudó en los exámenes pasándome las respuestas.

martes, 18 de octubre de 2016

El Bachimberato



Me parecía mentira haber llegado a primero de bachillerato, estrenando hasta pantaloncillos y unos jeans que me quedaban muy grandes, era para que me durara unos años, decía mi mamá. Ya empezábamos a salir de esa época oscura, aunque aún quedarían unos años, de hecho creo que la cosa cambió para bien con el padre Célimo, pero eso lo contaré en su momento. Los tres primeros años la pasé siempre habilitando y a veces rehabilitando Matemáticas. ¡Cómo detestaba yo esa materia! Siempre los profesores de estas áreas eran arrogantes y lo tachaban a uno de bruto e ignorante. Hoy día les doy la razón ya que soy un negado para los números. Confieso que no sé dividir por 3 cifras. Pero también es cierto que estos profesores, a mi parecer, no sabían enseñar, no supieron cómo hacer para que uno se interesara por los números. Parra (Creo que era José Antonio Para) le decían pa rascarse el culo, vaya profe tan desagradable, arrogante y mala persona. No tenía pedagogía y si le echaba el ojo uno simplemente le hacía perder la materia. Trabajaba en el Cárdenas y de paso mi papá lo conocía, la verdad es que muchos del Cárdenas enseñaron en el Seminario; Quiceno, Insignares, María Teresa Culo, Enith Leal, Don Hernando era ese intermediario, ya que él trabajaba ahí y en el Seminario. Y muchos más que no recuerdo ahora. Parra tenía dos hijos estudiando en mi colegio, pero ellos no eran como el papá, eran buena gente. Conocí amigos de mi papá del Cárdenas y nunca me hablaron bien de él.
Recuerdo, no sé en qué curso, que Andrés Felipe Martínez solía dibujar un papagayo en la hoja de los exámenes que este profe nos hacía y nunca le dijo nada ni le llamó la atención a Martínez, pero cierta vez copié eso de hacer un dibujo y Para pensó que le estaba echando apodos a él, como si tuviera huevos para hacerlo, y en el examen que yo sacaba 5 me puso un cero por dizque irrespetarlo. En otra ocasión me quitó un libro, El hombre que calculaba, en el que traía al final unos ejercicios matemáticos. Mi papá me lo regaló a ver si así mejoraba en esa materia, pero al Parrita este le dio por quitármelo por no ser un libro de Matemáticas, le insistí mucho para que me lo devolviera, después de clase, y hasta me quería cobrar 500 pesos por el decomiso, eso era tan caro que por menos podía comprarlo de nuevo. Al final me lo devolvió. No tengo nada bueno qué contar de este tipejo, mis recuerdos con él no son buenos. Solía llevarse bien con los de siempre.
Nelson Ospina era abogado y nos dio Educación para la democracia e Historia. Era amigo de mi papá porque tenían sus oficinas separadas a solo unos metros de distancia. Alguna vez me sacó de clase. No me llevé mal con él, pero me parece que era muy hablador, muy cuentero y mentiroso, al menos ese recuerdo me queda de él. Quizás no fuese así, cómo no olvidar su voz.
Quiceno era amigo de mi papá y yo lo fui de Juan, el hijo que llevaba el mismo nombre. El profe tenía un colegio Cárdenas en el Bolo. Juan fue muy amigo mío en su momento. El profe nos daba Geografía y siempre se caracterizó por su enorme barriga. Nos acompañó varios años en el colegio. Juan era un tanto indisciplinado, cansón y tuvo su momento en que los profesores tenían quejas de él y a muchos les caían mal. Cómo no olvidar ese momento aterrador en que empezó a pelear con Cuácula en el salón y Carvajal dando la espalda, a esa ventana que el profe Ricardo Cortés le había hecho una persiana de madera que quedó mal colocada, no vio venir al profe estrellándose con él al girar sobre si contento porque le estaban pegando a Juan. Nunca nos esperamos que el profe agarrara a su hijo de una oreja para lanzarlo hacia el rincón donde estaba el tarro de la basura, sacarse la correa y empezar a darle mientras todos nosotros veíamos esa escena de terror pensando que nos iba a acoger a todos a darnos una paliza. No había ruido, solo se oía la correa acariciar el cuerpo de Juan y posteriormente el llanto de él. Qué gracioso sería ver nuestras caras en su momento. Y como siempre fueron buenos para los apodos al día siguiente él pasó a llamarse Correazo, por el fuete que le dieron.
María Teresa, era compañera de mi papá y en algún paseo de profes del Cárdenas la desconocí, porque borracha no era la mujer recatada que conocía del Seminario. Hasta me puso el culo desnudo en la cara en una piscina ese día que Lucho Herrera ganó el tour. Ella nos dio Religión y alguna materia más. Solía declamar poesía, cosa que nunca me gustó, ya que se metía tanto en su papel que me daba miedo, parecía enojarse cuando declamaba y si lo hacía en el salón a mí me entraba una vergüenza ajena que no quería repetir de nuevo. Alguna vez escuché el rumor de que Cadavid y Palma se la había comido, pero nunca lo creí. ¿La profe María Teresa en esas? Pero si es toda una señora. ¡Qué ingenuo fui, lo admito!
Edgar Avila, excelente, casi nunca estaba mientras practicábamos algún deporte, mejor dicho en clase, pero se dejó querer. Personalmente tengo buenos recuerdos de él, no le conocí nada malo. Supe que fue el último de esa generación que salió del colegio, de hecho terminó jubilándose ahí. El fue el sobreviviente de varios profes de educación física que hubo en su momento. En mis últimos dos años solía escaparme en las tardes al llegar la hora de deportes, era toda una aventura escaparse ya que había que atravesar unos 300 metros de carretera bajo el riesgo de que entrara el carro de Célimo o de alguien más y nos pillara. Una tarde casi nos pilla el padre Fabio y la adrenalina fue única en ese momento, nosotros 3 en el suelo, como en una película de guerra, inmóviles, su carro detenido como buscándonos, se devolvía y cambiábamos de posición. ¡Qué tiempos!
Enith Leal, ¿Cómo no olvidar sus tetas? Muchos la llamábamos a nuestro puesto pero era solo para tener de cerca esas enormes pechugas. Debía tener veinte tantos años, era hermosísima, según recuerdo y cuando Palma me enseñó eso de hacerse la paja yo inauguré mi primer pajazo pensando en ella. Tenía un compañero, Humberto Prada Rada, primo de Juan Carlos Prada. Humberto era el más viejo del salón, le llamaban el abuelo o papá Pitufo, él debía tener unos 17 o 18 años cuando nosotros estábamos en tercero o cuarto de bachillerato. Iba al colegio en una moto grande y a veces se llevaba a la profesora Enith en moto como todo un príncipe azul. No necesitaba oír rumores falsos o verdaderos para darme cuenta que ellos tenía algo. Supe que la había invitado a esa fiesta en el batallón, no recuerdo que se celebraba ni con motivo de qué era ese evento, el caso es que ella aceptó. Cierta mañana que llegaba yo al colegio, casi siempre llegaba temprano, se acerca a mi Soto, Sotonto, el bobo y quien sabe cuántos apodos más tenía y me dice con cara de tragedia; Tigreros, mataron a Humberto. No le creí, pero a todo el que llegaba al salón le decía lo mismo así que dudé de que no fuese real. Y nos contó lo que había pasado hasta que apareció Don Hernando triste y nos confirmó a todos. Soto lloró, yo estaba asombrado. Y al hacer la fila antes de entrar llega María Teresa y al vernos suelta a llorar, había varios compañeros que la siguieron en llanto. Fuimos a su entierro al cementerio. Enith creo que fue a su entierro, no estoy seguro, pero si recuerdo que la vi llorando apartada de todos. Humberto fue el primero del salón en irse, pero no el único del colegio. De los primeros creo recordar a un Caloche que vivía en Providencia, parece que le pasó una tractomula encima.
María Libia, fue profesora de Inglés y Francés, era fea de cara, alta y culona, a decir verdad, era caderona. Buena gente y hasta me compró algunas boletas de una rifa que tenía en aquel grupo de primeros auxilios allá en el Recreo. Una vez me arriesgué a invitarla a un bingo que se iba a hacer en esa discoteca diagonal al Cárdenas y para mi sorpresa ella aceptó. La acompañé casi toda la noche porque iba sola. Y hablando y hablando, bebiendo y bebiendo terminamos besándonos. ¡Wow! Un día me coge y me lleva a la sala de profesores para decirme seria que la disculpara, que eso nunca debió pasar, que no le dijera a nadie. Terminamos de beso apasionado ahí en esa sala.
Flavio Arango, buen profesor, aunque nunca entendí su materia y nunca entendí por qué un hombre calvo y feo tenía a sus pies todo un colegio femenino como el San José de Avila. Nunca entendía eso y era risible cuando corregía los exámenes de estos colegios ver los mensajes tan atrevidos que le ponían; te amo, flavito, eres mi amor, cuídate, pon donde quieras este beso. Solo faltaba que le enviaran los calzones. Era muy amigo de Rivera, Palma, Prada, Guillermo y ese grupo, por eso solo fueron los únicos del colegio que invitó a su boda. Rigo solía imitarlo bien, llegaba, se paraba al frente del salón, se tocaba los bolsillos de la camisa y decía el típico; Por favor nos sentamos.
Insignares, el costeño, tenía hijos ahí en el colegio, buen profe y fue gracias a su amistad con mi papá que pasé raspando una vez sin necesidad de habilitar.
Hernando Paredes, profesor de filosofía quien me cayó mal por pillarme haciendo chancuco en un examen. Doble 1 me puso. Pero con el tiempo me lo encontré en el bosque haciendo natación cuando yo iba los fines de semana a hacer natación y a partir de ahí nos hicimos amigos. Chávez me decía que él se presentaba todos los años al ICFES sacando buen puntaje siempre, pero nunca le interesó estudiar otra cosa.
Ricardo Cortés, pasó desapercibido, aunque para mí fue una influencia grande, aprender a dibujar dibujo técnico era algo asombroso, mágico el sacar perspectivas desde el punto de fuga. Fue por su culpa mi amor a este tipo de dibujo, punto, líneas y cómo poco a poco iba apareciendo un objeto, ya sean unas escaleras, un pasillo, etc. Con uno, dos o tres puntos de fuga, eso era para mí otro universo, un mundo lleno de magia. Por cierto, solía hacerles los dibujos a Guarín y Lola, hermano menor del profe Ricardo, hasta el último año les hice los dibujos cobrándoles poco, 20 pesos, aun así Guarín me quedó debiendo como 80 o 70 pesos de ese entonces. JAMAS me los pagó.
Jorge Bravo, llegó a ser director de grupo de décimo grado. Era buen profesor, tengo buenos recuerdos, solo que lamento no haberme leído ni un libro de los que nos puso a leer en clase. Algunos le llamaban Bollo negro o Centella, ya que usaba casco cuando viajaba en moto. Según un rumor que circuló en el colegio era el padre no reconocido de Harold Cadavid. Tenía su parecido razonable.
Téllez era el profe de Física, una clase interesante para poner a prueba a gente que tenía problemas de sueño. Era entrar a su clase y caer knock out de una. Nunca entendí sus clases, me parecía aburridas, pesadas, por eso cuando llegaba su clase aproveché siempre para escribir Por lo suyo. A decir verdad el primer quinto que hice casi lo gano, debo reconocer la ayuda de Guarín y Lola quienes me ayudaron a obtener una buena nota al final de curso, casi me queda en 5, pero no fue suficiente, aunque gané física, química y algebra me quedaron pendientes 5 materias más y perdí el año. Mejor así, ya que si pasaba haría un 11 muy mal hecho.
Deyanira, la profe de Inglés. Empecé piropiándola, diciéndole que hermosa estaba hoy y charlando con ella en el descanso. Pero fue en otro bingo, como sucedió con María Libia, que la cosa se destapó. Ella arriba de la discoteca y yo en el grupo haciendo cosas, a ratos subía para ver cómo estaba la profe, si se le ofrecía algo, quedándome unos minutos con ella, hasta que en un ir y venir mío, casi rogándome, me suplicó que no la dejara sola, que no bajara y me quedase con ella. Yo estaba un poco tomado y le dije cuanto me gustaba. No dejó terminar mi cháchara y me besó. Nos besamos. Y mi mano inquieta empezó a tantear terreno y profundidad. Y al acabar el bingo en vez de quedarme con mis compañeros del grupo decidí irme con Deya. Eran como las 4:30 am y cogimos por la 42, encontramos un sitio a la entrada de una discoteca cerrada y allí pasó lo que tenía que pasar. No teníamos dinero para pagar un motel, pero ahí empezó esa historia que duró unos meses largos.
Nadie supo de ello hasta que le conté a Alejandro Reyes quien me pidió detalles con pelos y señales, la verdad era más con pelos que con señales. Pero muy a pesar de que le hice prometer que nadie más sabría de esto, fue en el descanso que casi todo el colegio lo supo en silencio.  Ya me extrañaba que compañeros del salón vinieran a mí a pedirme que les ayudara con Deyanira para pasar la materia y yo lo hacía, hablaba con ella y muy a regañadientes terminaba pasándolos, pero de un momento a otro empezaron a venir de otros salones a pedirme y pagarme para que les ayudara. No faltó el chantajista, pero hice bien en no ayudarlos y en negar las acusaciones de que ella y yo teníamos algo. Era muy fea para mí, decía yo, como para fijarme en ella. Con el tiempo la cosa se terminó y ella se fue con un profesor que era ayudante de Londoño, el de Química, no recuerdo su nombre, pero le pusieron Care pendejo. Que tipos para acertar con cada apodo y es que, si lo mirábamos con detalle, este profe tenía cara de pendejo. Posteriormente, en ese mismo año, ella se fue con el profe Julio César Tilano. Vaya perra, pero me gustaba mucho. ¡Si la capilla hablara!, ¡si la terraza que había pasando por la capilla también hablara!, ¡si ese salón en el tercer piso que tenía una cama hablara!, ¡si la antigua biblioteca hablara!, mejor dicho ¡si el colegio hablara!
El profe Hugo, nos dio dibujo técnico basado en unas cartillas de un profesor del Raffo y también nos dio Física, le llamaban Vampiro o ¡Mira, hijo! Por la expresión que él tenía con nosotros de; ¡Pero mira, hijo!
Don Artemo era el jardinero, cuidaba parte del campo del colegio, aunque ciertamente tenía descuidado el patio del colegio. Siempre se le veía trabajando, no estaba quieto. Pero el patio del colegio lo tenía descuidado con la yerba muy crecida en algunas partes. Alguna vez vendió mangas en el recreo. Debo reconocer que le gustaba su trabajo y lo conocía muy bien. Creo recordar que decían que Lola fue hijo no reconocido de Don Artemo.
Don Rafa o Carepuño, este fue un apodo que estaba hecho justo para él. Era verlo y oír su sobrenombre y darse cuenta del por qué le decían así. Tenía un defecto en el rostro, un lado de este estaba como desfigurado, como corrido hacia un lado, como si le hubiesen dado un puñetazo y el rostro se quedara así congelado en ese preciso momento. El fue encargado de la portería. Delgado, de aspecto frágil, bajito y buena persona. A veces durante el recreo se escuchaba alguien gritando a los lejos Carepuño.
Don Hernando era el coordinador hasta que terminé la secundaria. Un señor culto, educado y ya muy mayor, con sus gafas verdes características y sus rabietas y coscorrones de los cuales nunca llegué a probar, pero Banano (Juan Fernando Olave) sí que fue experto recibiendo esas dosis. Su frase típica llegó a ser; ¡Un momentico, hágame el favor! Cuando se enojaba. Solía ir de salón en salón nombrando a los que debían mensualidad, era gracioso verlo llegar al salón y todos nosotros quejarse, bromeando, diciéndole; No, don Hernando, ya pagué. Pero era solo para verlo enojar. Explicaba que si nos nombraba no era porque debiéramos, sino porque el banco se demoraba en enviarles los datos de los que debía, así que si nos nombraba era para que lleváramos la libreta o talonario. Cierto día cuando él explicaba esto se levanta Olave preocupado y nervioso para decirle; Don Hernando, es que yo ya pagué. La risa no se pudo aguantar.
El padre Célimo, imponía respeto. Contaditas veces lo vi reír. Siempre me pareció de una disciplina enorme verlo todas las mañanas a las 7, o antes, caminar por todo el pasillo del segundo piso leyendo la biblia. Nunca falló en ese ritual de ir y venir varias veces con biblia en mano. Vestido siempre con sotana negra que algunos comparaban con Darth Vader. De voz suave, pero cuando se imponía su voz era potente, inspiraba demasiado respeto, quizás temor o miedo. Alguna vez, delante de la profesora Margot Rizzo nos llamó malparidos y para que nos dijera así era porque habíamos hecho algo muy malo. Las mujeres de la asociación de padres de familia, entre ellas Soila (Que realmente no se llamaba así, pero su parecido con doña Soila, del programa Mexicano Qué nos pasa, era realmente idéntico, hizo que yo le pusiera ese apodo. Creo que era tía de Curi o Sanguino) solían lamberle mucho al padre, claro, eran mujeres y de la alta alcurnia Palmirana. Célimo Gonzáles Recio era de Buga, de las familias más pudientes de este sitio.
El padre Fabio, era muy joven y en más de una ocasión jugó fútbol con nosotros. Nos quería mucho y nosotros a él.  Solía acompañar a los de final de curso a las excursiones que hacían a San Andrés. También solía dormirse en misa cuando era otro quien la daba. Se rumoraba que él y Célimo eran amantes, pero en su momento no me creí eso. Hoy día pienso que fue probable que lo fuera. No juzgo ni condeno eso, la verdad es que me parece que hacían buena pareja, aunque un tanto diferentes. Fabio me ayudó a ganar el segundo décimo que hice, ya que me rondaba en la cabeza el suicidio pare ese entonces. Nunca fui bueno con los números, nunca fui buen estudiante. Gracias, Fabio.
Y cómo olvidar al viejo Juve (Juvenal Alzate), qué personaje este padre. Se le conocía por su olor apestoso, hasta aseguraban que debía ser papá de Guarín y no el indio Rómulo. Nos dio filosofía y religión, gustaba de jugar basketball con los muchachos, sudando y oliendo como nunca. Su frase típica cuando se le preguntaba por algo que hacía quedar mal a la iglesia era; No, es que los medios de comunicación… tanto así que muchos, cuando él nos preguntaba por algo respondíamos con un; no, es que los medios de comunicación… Decía él que tenía muchas feligreses que vivían enamoradas de él y que él, todo un caballero, les decía que era imposible, ya que él era sacerdote y no podía tener nada con ninguna de ellas. Eso fue motivo de risa porque sabíamos que era cuento. A él le debo que me subiera la nota de 3 a 6, pero ese año yo perdí hasta recreo.
Juan Rosas fue otro de mis profes a los que recuerdo bien. No tuve quejas de él, era agradable, bajito y usaba unas gafas grandes que lo hacían parecer una buseta. Edgar Londoño era otro que tenía fans en el Bethlemitas. ¡Mucho suertudo el bobo este! Era un hombre calmado, tranquilo, sereno, pero fui mal alumno en su clase. Tuve más profesores de los que solo recuerdo a estos mencionados, no logro recordar a cada profe año tras año. Se me escaparán más personas que hicieron mi vida en ese tiempo, doña Ligia la de la tienda. Parecía una mafia porque estaba toda la familia de ella en el colegio, su esposo Hugo no solo se encargaba de la tienda sino de un bus al igual que uno de sus hijos. Los negritos de la limpieza del cual fui amigo de uno de ellos y así podría extenderme hasta con los profesores de música o las monjas que hubo en la primaria.

Mis compañeros; había de todo, unos me caían bien y otro no tanto, alguno me caía mal o muy mal. Ya para quinto de bachillerato (Décimo grado) me sentía que no encajaba en ese grupo, hasta una especie de rechazo hacia mi llegué a sentir, por eso cuando repetí curso sentí un gran alivio y aceptación por parte de mis nuevos compañeros. Yo, en su momento le caí mal a Heinar (Al menos eso sentía yo), a Palma, a Izquierdo, ni qué decir de Vargas. A mí siempre salían estafándome, no me dejaban entrar a su grupo. Yo soñaba con ser aceptado, con gozar de la vida como ellos y es que siento que esa etapa de mi vida no la gocé como quería ni cómo debía. Les escuchaba contar que había ido a la finca de Palma, o que había ido a tal rumba con tal pelada o que el fin de semana estuvieron en casa de esta o la otra. Soñaba con tener esa vida, con salir sin importar el dinero, con tener amigas que lo buscaran a uno y no esas mantecas que yo tenía. Si, en mi barrio me llamaban el duro de las mantecas por haberme comido a casi todas. Ellas sí que me buscaban a mí, pero lo que deseaba es que una mujer estudiada, culta y que me aportara algo en mi vida se interesara por mí así como yo veía a Manrique, Olave, Polanía, Izquierdo. A todos. No era envidia lo que sentía, era malestar por no tener esa suerte, por no vestir como ellos lo hacían, con sus buenas pintas, por poder invitar a sus novias a comer algo y yo ni siquiera podía invitarme a mí mismo a una gaseosa a la tienda. Otros hablaban de sexo y yo en ese momento el único polvo que tenía era con Manuela. Quería tener amigas bonitas del Bethlemitas o del San José.
Mis únicos amigos fueron Vélez y Chávez con los que pasé buenos ratos en cine o en la 31 andando, incluso cuando ya no estaba en el mismo curso. Pero a pesar de ese rechazo que sentí en su momento debo agradecer a Guarín por haberme ayudado a intentar ganar el quinto. Creo que fue el único que me ayudó junto con Lola, porque los demás… les importaba un pepino. Efectivamente gané química, cálculo y física, pero me quedaron pendientes 5 materias más y perdí ese año. Ya lo dije antes, era el bobo de la clase. Todos se reunían en clase de Flavio a hacer los ejercicios y Palma se reía porque yo quedaba solo, nadie quería hacerse conmigo, ni siquiera Chávez ni Vélez.
¿Vos vas a hacerlo solo? Y se reían, intentaba hacerme en algún grupo, pero no me dejaban entrar. ¡Las lágrimas que derramé durante los exámenes! Eso no era disfrutar de mi época escolar. ¿A eso se referían cuando me decían que disfrutáramos de esa época que era la mejor de la vida? Profes y egresados nos repetían una y otra vez de gozar es vida, pero yo no lo hacía, ni amigos tenía, solo tenía stress, preocupación de perder materias y en casa mi mamá con sus cantaletas debido a eso y mi papá amenazando con ponerme a vender pescado en la Galería si perdía el año.

Neiver Armando Vargas nunca me cayó bien, lo conozco desde que estudiaba en el Liceo Santa Teresita. Neiver tenía una forma de ser muy desagradable con sus gustos musicales de los abuelos, quizás eso era porque en su casa tenían una taberna y mesas de billar. Era alto, gordo corpulento y una mentalidad quizás anómala. Le preguntó al profesor Nelson Ospina si él podía matar a alguien en una pelea y este profe le contestó que si, por ser en defensa propia, puso Neiver un ejemplo de que si salía corriendo de una pelea y lo perseguían entonces podía matar al otro con cualquier arma y Nelson le dijo que si podía hacerlo. Quizás por eso Neiver intentó, en una pelea con Guarín, tirarlo del segundo piso, cosa que no pudo porque varios compañeros, entre ellos Polanía, lo detuvieron. Me cayó muy mal cuando, después de la muerte de Humberto, hacía comentarios desagradables sobre él; que si le había dicho que de ese año no pasaba, que las tenía que pagar, que él solito se había ido.
Una vez fue a mi casa al medio día con su papá en la tricimoto por aquello de que mi papá estaba vendiendo esa vieja moto, una Kawasaki 100. Le vieron, la probaron, hicieron negocio y quedaron en que lo pensaría. Esa tarde Neiver me cogió de desahogo, empezó a hacerme comentarios desagradables: que esa moto regalada era muy cara, que mi papá no sabía de negocios, que mejor la vendiera por chatarra, así le sacaría algo de dinero, que yo era un bobo, que le dijera a mi papá esto o lo otro.
Y se puso a contarle a todos lo de la moto. Pero cuando le dije que eso no era problema mío él se enojó y temí que me pegara, no por pegarme sino porque con esa mentalidad me hubiera matado y sabiendo cómo eran las cosas en mi vida yo terminaría jodido y él saldría victorioso. Neiver era un lunático, le gustaba molestar, pero que no se lo hicieran. De verdad no me caía bien por eso, así que cuando se saltaba las rejas para ir al baño en vez de dar esa vueltota, yo me alegré mucho cuando resbaló y se ensartó ese chuzo a un lado de la rodilla, cuando lo vi creí que se había atravesado la rodilla. Empezó a gritar mi pié mi pié y Edgar a su espalda viéndolo no sabía qué hacer. Reaccionó tarde levantando su pierna y dejándolo en el suelo adolorido. Se lo llevaron al hospital con esa herida abierta. Me alegré, no pude evitarlo.
Cuando estaba yo estudiando en Bogotá una vez me llama mi mamá a saludarme a ver cómo estaba y de paso me contó que acababa de llegar del entierro de Vargas, se había matado limpiando un arma, pero con el tiempo la versión cambió a que fue un suicidio. Se disparó a si mismo. Casi parecido a como murió Humberto de quien se burlaba después de muerto. Solía ver a Neiver en moto por las calles, estaba gordísimo, nunca lo saludé ni quise entablar contacto con él.
Palma, le decíamos así aunque ese era el apellido materno (Andrés Augusto López Palma) sus papás eran amigos de mi papá. En su momento pasó a ser el más viejo del grupo, le decían niño Dios. Harold lo dibujaba en caricatura, se hacía unas buenas caricaturas de todos, recuerdo esa en la que salía Palma en el pesebre como el niño, María Libia como la virgen y creo que hasta Jorge Bravo también. Palma solía burlarse de mí con su risa odiosa, tenía dinero y se daba sus gustos. Eso quería hacer yo también, pero nunca pude hacerlo. No puedo decir más, era amigo de Flavio y estuvo en su boda junto con el grupo de la rosca. Le gustaban las corridas de toros, alguna vez lo vi en el periódico junto con sus amigos.
Izquierdo, de verdad que, aunque hoy día los veo en un grupo de whatsapp y me alegra verlos sin rencores ni nada, no entiendo por qué ese rechazo hacia mí, quizás me lo pareciera, pero es lo que siempre recordé de ese tiempo. Sus malas miradas hacia mí. Probablemente no fuese su intención, pero me afectó y mucho. Guillermo Izquierdo era muy bueno para las burlas y los apodos, le llamaban la bruja porque parecía una bruja. De ese tiempo recuerdo que me encantaba su mamá.
Rivera, también llamado Dusty, por la propaganda de un producto donde salía un peluquero llamado Dusty Fleming, y como Javier era un tanto amanerado al caminar así le pusieron a él; Dusty. Recuerdo a Omar su hermano y el carro verde que a veces me llevaba hasta la 19 con 35. Es contradictorio porque aun creyendo que me rechazaban él en muchas ocasiones me daba ese aventón.
Olave (Juan Fernando Olave) era el bufón del salón, aunque estuviese serio su cara era graciosa. Siempre al lado de Don Hernando nos causó mucha gracia. Banano fue su único apodo, quizás por las pecas. No tengo nada malo que contar de él, cuando se disponía a hacernos reír no le costaba mucho.
Rigo (Rigoberto Márquez) al que llamaban Oso Panda y él siempre contestaba; su madre que se la comió Miranda. Le gustaba la salsa al igual que a Carvajal (Dumbo), yo preferí otro tipo de música que a nadie le gustaba en su momento; la electrónica que en su momento llamé Techno. Mi papá fue amigo de muchos padres de mis compañeros y en el caso de Rigo no había excepción. Aunque andaba en ese grupo nunca me sentí mal con él, de hecho me felicitó por haberle pegado a Potes. La verdad es que muchos me felicitaron por partirle el tabique esa tarde, un acto que me costó la suspensión de 3 días de colegio. Alguna vez tuvimos una pequeña pelea no sé por qué; no te quiero pegar, Márquez, le decía retrocediendo y era cierto. No le quería pegar. No sé cómo se dio cuenta mi papá y me pegó semejante regaño por haberle pegado al hijo de su amigo. Nunca supe cómo carajos se dio cuenta, ni sé si Rigo le contó a su papá.
Guarín (Carlos Alberto Guarín Aranzazu), también llamado Guatín, Guaro, el Indio, Guarín huele a orín (Por su olor a sudor) fue a mi casa varias veces para enseñarle a hacer los dibujos de los trabajos que nos ponía el profe Ricardo Cortés, hasta que se cansó de ir y yo empecé a hacerle los dibujos cobrando 20 pesos. Me quedó debiendo 70 u 80 pesos, pero pensándolo bien creo que fue mucho más dinero. Se la pasaba jugando fútbol en clase de deporte. Iba y venía de casa en su bicicleta negra que a veces llevaba a Lola. Era tranquilo y no era de los indisciplinados, tenía un lenguaje que intentaba ser juvenil, pero caía en el ridículo, ya que Guarín nos llevaba 1 o 2 años en su momento y eso se notaba mucho. Al ser un hombre calmado no era normal verlo en peleas, pero la tuvo. Después de clase de deporte se agarró con Reyes (El Bobo) y se dieron duro, creí que ganaría Guarín, pero Reyes, a pesar de sus movimientos lentos de Tae Kwon Do logró defenderse y atacar bien arrinconándolo en los arbustos al lado de las rejas. Fue una pelea que muchos vimos y de la que Guaro salió golpeado.
Reyes (John Jairo Reyes) también llamado el Bobo, por su voz, su familia eran dueños de la lechera Andina, muy conocida en su momento. Reyes era muy serio y hablaba mucho de respeto. Una vez me lo encontré frente al Teatro Palmira y lo saludé haciendo sonidos de bobo a lo cual no le cayó bien eso. En clase me amenazó con que la próxima vez no respondería si me metía con él. No me gustó eso, tampoco era para tanto. Era alto, mono, de ojos claros y fuerte, aunque lento al caminar. De un momento a otro llegó dándoselas de que estaba practicando artes marciales y se las daba mucho por eso. Yo también practiqué y hasta Prada lo hizo en el Cárdenas. Aunque me demostró que algo sabía de Tae Kwon Do siempre lo vi lento y pensé que no sería bueno en ello. Habían gente en el colegio a los que veía como verdaderos duros para pelear, como lo era un primo muy lejano al que llamaban Pacho o Pepe quien se avergonzaba de mí diciendo que no éramos primos ni nada. No sé por qué fue el pleito, el caso es que sale Reyes a defendernos (Creo que era por ocupar la cancha o algo así) y ambos cursos, el nuestro y el anterior al nuestro, que se generó expectativa y apuestas por ver quien ganaba, realmente era una pelea histórica ver quien ganaría. Yo apostaba por Pacho, se notaba que ganaría fácil además estaba criado en la calle. Se generó un silencio abrumador entre los dos cursos cuando estaban a un segundo de agarrarse hasta que la cosa comenzó, Pacho lanza un golpe con todo el alma, pero contrario a lo que imaginaba, Reyes se defendió bien, con movimientos muy lentos, pero se defendió y logró conectar buenos golpes. La cosa creo que terminó empatada. Dos monstruos del colegio peleando, eso fue épico.
Lola (Rodolfo Cortés) le llamamos Lola porque tenía un hermano cursos delante nuestro al que llamaban Lola y sinceramente quien le puso ese apodo debía ver Plaza Sésamo y ver esa escena de Lola ha vuelto a mí, donde salía un monstruo enorme llamado Lola. Al comienzo, cuando su hermano terminó el bachiller a nuestro compañero le decíamos Lolita, pero con el tiempo pasó a ser Lola. Debido a su cara fea también le llamaban ladrón, aunque dudo mucho que alguna vez robara. Era de familia con necesidades y tenía muchos hermanos. Él también me quedó debiendo dinero por los dibujos que su hermano, el profe Ricardo, le ponía a hacer como tarea.
Harold (Harold Cadavid) era muy buen dibujante, sus caricaturas era perfectas. Nunca me hizo caricatura, pero era de risa lo que hacía satirizando alguna escena sucedida en el salón; dibujó a Bueno y Arroyo tomados de la mano en el tablero. Es que no había necesidad de decir quiénes eran los del dibujo, se sabía a leguas que eran ellos. Bueno le molestaba y borraba las manos cogidas. Nos hacía pasar buenos ratos el viejo Harold de quien decían era el hijo secreto del profesor Jorge Bravo y es que tenía un parecido razonable. Entre sus dibujos estaba el de Chávez con su bulto grande frente a la profesora. Ese dibujo rodó por toda la clase y no era fácil contener la risa en plena clase con esta profe.
Bueno (Carlos Mauricio Bueno) era muy tranquilo, no se metía en problemas ni nada, buen estudiante y estuvo conmigo desde que estábamos en el jardín infantil. Mis papás eran amigos de sus papás. Me acuerdo de su mamá y me gustaba.
Arroyo (Jairo Andrés Arroyo) era otro tranquilito a ratos, siempre apostábamos por ver quien tenía el vientre más resistente a los golpes, él me daba con toda fuerza y yo también. Había empate.
Tascón (Alvaro Tascón) llamado bruja o narizón por su sobresaliente nariz, jugaba bien al futbol y no podía hablar sin decir su madrazo. En su momento se me pareció mucho a Chayanne. No tengo malos recuerdos de él, aunque tuvo su época en que me  la montó.
Chávez (Diego Fernando Chávez) fue mi único amigo, esa amistad duró mientras estuve en Colombia. Conocí a sus papás, fui a su casa muchas veces, íbamos a cine y nos pasamos horas hablando mierda. No sé si él me consideró su amigo, pero él para mi sí que lo fue, aunque nunca me ayudó en los exámenes.
Vélez (César Augusto Vélez) fue el último en morir hasta el momento, la mamá de Chávez me lo contó una vez que fue a su casa en el 2007. El cáncer se lo llevó. Vivía en mi barrio y cuando regresaba de Bogotá en vacaciones solíamos jugar basket hasta que se mudaron a Cali. Aunque era tranquilo recuerdo la pelea con Cartagena (Marrajena) quien le rayó el labio superior con un lápiz, eso le bastó para que no lo recibieran al año siguiente.

Y así podrían mencionarlos a todos, pero mejor dejo otra sesión para hablar de mis compañeros del segundo quinto que hice y mi intento de suicidio. A pesar de lo mal que pude pasarlo hasta ese momento, hoy día no les guardo rencor a nadie. Me alegra saber de todos ellos aunque sean muy cansones en el grupo de whatsapp (Como si no hubieran madurado) Reconozco que quise gozarla como ellos, disfrutar de la vida como lo hicieron ellos sin trabas, ni obstáculos como los tuve yo, pero ya es pasado. Si alguien me ofendió esa ya está perdonado hace mucho rato, me alegra que estén bien, que hayan triunfado en la vida, no como en mi caso que ando sin completar mis sueños, pero gozando de las cosas que hago y quise hacer.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Mi vida en la primaria.

LA PRIMARIA.
Recuerdo que mi primer día en el colegio fue de escándalo, no sé por qué grité y patalié escandalosamente esa mañana en el jardín infantil que, parece ser, fue un cuartel donde se unían futuros soldados a Bolívar que iban a combatir por la libertad. Justo donde hoy día queda, o quedaba, el parque de la Factory, al lado de Com industria, o donde quedaba. Quizás le hayan cambiado el nombre.
Allí pasaron mis días en el kínder donde aprendí manualidades, a jugar, bailar, pintar, a trabajar con granos de fríjol, lentejas y demás y a vivir como niño relacionándome con compañeros. Recuerdo el patio grande que había atrás, donde estaban los juegos; el columpio y el resbalador a los cuales escapaba al ir baño, aunque una vez me pillaron y castigaron.
Recuerdo muchas cosas de ese colegio como la foto que me tomaron estando yo llorando, el uniforme blanco de médico y algunos compañeros. Carlos Mauricio Bueno fue uno de ellos quien, casualmente me acompañó en todos los colegios donde estuve. Recuerdo también la vez que la profesora me pegó con la regla en la mano por no estar pendiente. No lloré, supe aguantarme bien. Eran otros tiempos. Esta fue mi vida en este jardín infantil, situado cerca a mi casa ahí en el barrio Uribe, diagonal a la casa de mi tía Manuela.

Después de mi paso por este sitio me fui al colegio Santa Teresita a varios metros del juzgado de menores donde trabajaba mi mamá, a la vuelta de la clínica Palmira. Sus directoras eran dos viejas solteronas; Mercedes y Adiela Torres, hermanas entre ellas. En este colegio tuve que repetir el kínder por no saber escribir ni los números. Todo fue bien hasta el segundo de primaria, la profesora Elena me hacía sentir mal por su trato hacia mí, ella tenía un hijo en quinto de primaria que, al terminar, obviamente salió del colegio por no haber secundaria.
Gloria y Luz Elena era compañeras y vecinas que a ratos le llevaban cuentos a la profe sobre mí y ella les creía ganándome un buen regaño. Eran tiempos muy diferentes donde la cosa no era como hoy día, si iba mal mis papás me castigaban, si había una queja de la profe no valía la excusa que yo sacara. Si se daban cuenta que una profesora me había regañado a mí me pegaban en casa.
No tengo recuerdos buenos de ese entonces, ni siquiera de la gran mayoría de mi vida como escolar. Recuerdo que estaba inmensamente enamorado de Constanza Mejía Castro, una mona que me encantaba, ella lo sabía y me detestaba. También estaba Olga Lucía Aldana, delgada, blanquita y hermosa, pero en esa etapa de la vida suelen ser crueles y yo pertenecía al bando discriminado por ellas. Yo era un niño, vivía como tal, pero cuando veo esos recuerdos siempre digo que no fueron agradables, a lo mejor yo tuve mucho que ver en eso, es posible, pero no son buenos esos recuerdos.

Al terminar el segundo año me pasaron al Seminario de Cristo Sacerdote, un colegio de clase y educación estricta y religiosa, pero llegué en esa época a la que llamé la época oscura. Me parece difícil creer que así fuera mi colegio en su momento. Había fama de que si uno se portaba mal los padres lo cogían a correazos para castigarlo. Para aquel entonces yo era buen estudiante a pesar de todo.
La tienda la llevaba un profesor negro, no recuerdo su nombre, quizás era Walter Candelo, aunque en ese entonces solo vendía pan y gaseosa, eso era lo único que se vendía y estudiábamos todo el día, por la mañana de 7:30 a 11:00 de la mañana y de 2:00 a 5:00 de la tarde. Incluso cuando entré en tercero me tocaba ir en la tarde y así hasta terminar el colegio. El padre Ovidio era rector en ese tiempo, le tenía miedo, era más alto que yo, claro, era niño en ese entonces. Y el patio del colegio no estaba cerrado, cualquiera podía entrar y salir, cierta vez entró al salón un mendigo pidiendo limosna y algunos le dieron monedas.
El patio era descuidado, feo, la yerba alta incluso la de las canchas de deporte camino a la casa del obispo; Fátima. Atrás del colegio estaban las canchas de fútbol más grandes, había 4 canchas al lado del cañal, cuando sonaba el timbre indicando que el recreo había acabado había que correr rápido para entrar a clase o si no se llegaba tarde. Eran sitios solos y si pasaba algo nadie se enteraba. A veces se podía ir por la parte de atrás (Cuando dejaban abierta la puerta) sin necesidad de dar semejante vuelta, pero había que pasar unos 10 metros de matorrales y ratas. Reconozco que era una época en la que mi colegio estaba descuidado y los padres no sé qué hacían.
Cierta vez el padre Carlos Julio Aristizábal nos pilló, por llamarlo así, a Leonardo Cano, Tajadita y a mí intentando cazar una pajarito en uno de los corredores del plantel, inmediatamente nos castigó haciéndonos llevar una jaula y canarios para el colegio. Tajadita creo que se salvó porque su familia, pudiente y de poder, habló para que le levantaran ese castigo. Tajadita; vaya personaje tan desagradable, se las daba de mucha cosa por tener plata. Con los años, de dos pajaritos que llevamos, pasaron a ser 10 y muchos más, tanto así que la última vez que fui a final de los 90´s vi que habían hecho una especie de aviario con aves de varias especies gracias al castigo que me había puesto cuando realmente yo no tenía nada que ver con eso, solo era Villegas (Tajada) quien quería atrapar el pájaro y no nosotros.
Mi profesora de tercero de primaria fue Julia, excelente profesora que también le dio clases a mis hermanos y a un primo. Mi profe de cuarto fue una de apellido Chicangana que después fue reemplazada por un profe de apellido Castillo o Palacios. En cuarto fui buen estudiante, siempre con buenas notas, sacando de 4 en adelante. Llegó el quinto año y aquí fue mi trauma con el profesor Miranda, Francisco Miranda creo que era su nombre, papá del compañero Miranda quien se había quedado en Cuarto, un muchacho normal, pero que gustaba de molestarnos mucho, a mí, por ejemplo, en recreo solía jalarme las patillas y salir corriendo, nunca logré alcanzarlo y desquitarme.
Muchos estábamos convencidos de que su papá, el profe Miranda, había entrado al colegio para desquitarse de nosotros y vengarse por lo que le hicimos a su hijo en cursos pasados; el joderlo, también pegarle y un largo etc. Este profesor me destruyó mi vida de colegial y me dio muy duro, en su momento, tener la experiencia de haberlo conocido. En quinto empecé a perder materias lo cual me traumó demasiado en su momento, debía ser un error. Y lo peor es que nunca me habían sacado de clase y él me sacó una vez por reírme de un chiste que había contado. Su trato no era el de un profesor de primaria, hasta le pegó una patada a Herney Sánchez (Sancho Panza) Si, llegué a tenerle miedo. Se paraba cruzado de brazos con sus brazos fuertes, canoso era el hombre y de cara seria, como amargado. Con su reloj en su muñeca sentí stress cuando pasaba cerca de mí. Después de la patada, creí que nos pegaría a todos en cualquier momento.
El psicólogo me mandó a llamar varias veces y le conté todo sobre el profe, pero él ya me había destruido mi vida de estudiante. Para aquel entonces creo que el rector era el padre Angel, Ovidio se despidió de todos porque supuestamente se iba a Roma a estudiar, nunca supe qué, tampoco lo dijeron y fue hasta hace pocos años (2012 aprox.) que Damián me contó que él nunca se fue a Roma, que lo cambiaron y enviaron de párroco a una iglesia en las Mercedes. Algo creo recordar en su momento que él me decía eso, pero nunca le creí. ¿Por qué el padre Ovidio y los demás nos mentirían? Y Damián hace unos años me contó del escándalo interno del abuso sexual de internos y de quienes querían seguir el sacerdocio. Ahora entendía todo y comprendí esa vez, en un retiro, cuando un compañero me dijo que el padre Angel era cacorro por ese abrazo con restregada de pelvis a nosotros.
Si, el seminario tenía internos solo de Lunes a Viernes, vivían en el tercer piso donde estaban los dormitorios. Por lo general ellos eran de Buga y Cali. También habían semi internos que estaban todo el día en el cole y tenían servicio de comedor. Carlos Arturo Váscones era un semi interno que vivía en Tablones, lo recuerdo porque su apellido es difícil de olvidar, ya que en quinto de primaria empecé a escribir un poco más seriamente con El calvario de Váscones, libro de terror que por culpa de mi mamá dejé de escribirlo.
Nunca me gustó esa época, recuerdo que el poder lo tenían las familias pudientes de Palmira, aunque nunca entenderé por qué había gente como Arango, ese robaba a los pequeños, les pegaba y molestaba, hasta nos sacaba de las canchas para poder jugar él y los suyos bajo el pretexto de que el padre le había dado permiso. Tenía su puesto en el bus sapote, la parte atrás derecha del bus, quien osara violar su trono era sacado a golpes. Abusaba de los más pequeños y era buen peleador, vi darle duro a más altos que él. Un completo gamín, sabía desenvolverse en la calle, por eso lo llamo gamín. Cierta tarde lo vi llorando vomitando sangre, me alegré demasiado de que alguien le pegara, fue uno de mis días más felices en el colegio. Las semanas siguientes quedó con un ojo negro porque alguien de grado superior le pegó un buen puñetazo. Creo que muchas víctimas de él se sintieron vengados.

Tuve amigos con los que andaba mucho en el colegio y tuve otros que me molestaban. Hoy día sería llamado bulling; Marcelo Alvarez fue uno que me molestó en su momento, me amenazaba y pegaba. Era un negro grande que vivía en el Prado. Los hermanos Montaño eran unos que consideré galembos, malcriados y gamines… bueno solo eran malcriados, creo que la mamá les daba de todo y nunca les negó nada. En general creo que fui el bobo de la clase, a mi solían engañarme y quitarme mi dinero, pocos solían juntarse conmigo. Si, acepto que fui muy mimado y quizás inseguro, por eso fui el bobo del salón, aunque afortunadamente no llevé la corona, esa fue de otro.


De los profesores puedo recordar, además de los mencionados, a uno flaco que conocía a mi papá por ser compañero del Cárdenas, a Otoniel, profe de educación física a quien echaron, según dicen, porque le enviaba cartas de amor de un estudiante del colegio. Recuerdo al profe de matemáticas; el Pisco, así le llamábamos porque él solía decir; oiga, el pisco del fondo. Vea usted, pisco. Así que por eso le decíamos así. Era flaco, joven y andaba en una moto grande. Décadas después me lo encontré y la verdad es que no había cambiado mucho, seguía en una moto grande y seguía físicamente delgado. Enith Leal, creo era su apellido, era profe de español, una veinteañera tetona que nos acompañó en los primeros cursos del bachillerato. Esa fue mi primaria al lado de compañeros como Orlando Rojas, Izquierdo, Neiver, Polanía, Bueno, Sanclemente, Soto, Dorado, Herney Sánchez, Besito (Jaime Alfredo Vargas) Erazo, Váscones, Heinar, Hecheverry (Rambler) y una larga lista que no mencionaré ni recuerdo toda. Esa fue mi vida en la primaria.

domingo, 31 de julio de 2016

CARITAS, LA OTRA VERDAD.


Debo agradecer a Cáritas por la labor que hace, ya que si no fuese por ellos ahora no sé dónde estaría y quizás ya me habrían quitado a mis hijas. Pero también debo mencionar un hecho desconocido por todos, esa otra realidad que vivimos muchos y que tenemos que silenciar por miedo a represalias.

Llegué a estas viviendas de Cáritas en el 2010 debido a que no tenía empleo ni podía pagar un apartamento. Para ese momento vivía con mi esposa y mis mellizas de 2 años. Primero llegamos al de Pacífico y después nos enviaron a Laguna donde actualmente residimos, pero aquí podíamos estar solo durante 2 años. Mi situación no ha mejorado, no se cumplió los propósitos que esta institución tenía para conmigo y, la verdad, estoy peor que cuando llegue. Sé que debo irme, ¡Qué más quisiera hacer! ¿Pero Cómo?, ¿A dónde? Puedo pagar una vivienda en otro sitio, más no puedo pagar servicios, transporte, alimentación ni nada de eso. Con lo que tengo mensualmente eso se me hace imposible, aunque los trabajadores sociales de este centro parece que si pueden vivir con esa cantidad y mantener una familia, según ellos.

Lo peor de este asunto es que en vez de ayudar nos someten a un terrorismo psicológico y a un estado de stress y daño mental que pienso no es la forma de correr a una persona, ni de decirle que ya es tiempo de irse. Las amenazas no son buenas, ni los engaños para firmar documentos donde uno acepta irse libremente. Solo pedimos una vivienda digna para vivir, no pedimos un palacio (Igual no podría pagarlo) ni una casa o chalet en el sitio más pijo de Madrid. Solo pido una vivienda digna de las tantas que supuestamente había sido entregadas a Cáritas para la gente como yo. ¿Qué pasó con esas viviendas?  Me pregunto miles de veces, pero recuerdo los fondos buitre y entiendo un poco. Muchos han salido de aquí con una vivienda digna, a otros los han engañado con viviendas buenas, grandes, pero en sitios conflictivos y peligrosos en la noche. Yo una vivienda así no deseo, por bien de mis hijas.

No sé por qué la presión que ejercen sobre los residentes de estos centros, es como si nos odiaran. Yo sé que a todos no se les debe dar una vivienda así porque si, hay que tener unos requisitos para poder darles un piso, requisitos que yo desconozco. ¿Por qué a los demás les han dado su vivienda y a mí no? Puedo pagarla, a menos que me cueste más de 500 mensuales. El trato aquí a veces se hace inhumano sometiéndonos a muchos a un stress enfermizo, he visto a muchas familias llegar bien y salir medicados, con depresión, con una  cara de rencor, odio y resentimiento. Aquí están usando el miedo para someternos y la mentira para engañarnos y sacarnos de aquí. Sí, es muy cierto que yo agradezco a esta institución lo que hicieron, pero tampoco es para sumirnos en el estado mental en el que andamos.

No tengo pruebas de muchas cosas que se saben aquí, como cuando nuestros pisos quedan vacíos, ya sabemos que las cámaras de seguridad que han puesto no son tan de seguridad (Ya han robado una bicicleta y las cámaras sirvieron de nada) Ya sabemos por qué las monjas no se desplazan por el frente, donde están las cámaras, sino por detrás, donde no las hay, pero como dije, no tengo pruebas de ello, aunque lo sabemos.

La plaga de cucarachas ha sido desde que estoy aquí, viene 2 o 3 veces al año, fumigan y no pasa nada de nada. Mejor efecto tuve yo cuando decidí comprar dos botes de insecticida y hacerlo yo mismo en las noches. Así logré diezmar una cantidad enorme de estos insectos. Los años pasan y la plaga continua. Aquí hay una parte de la prueba en este video.



Odio que esta gente use a nuestros hijos para meternos miedo, nos hablan de asuntos sociales y el riesgo que hay de que nos quiten a nuestros hijos. ¿Por qué si esto es un lugar donde se ayuda no nos ayudan? ¿Por qué no agilizan la entrega de una vivienda a los que merecemos una? Llevo años esperando bajo la excusa de que no hay, pero eso no es del todo cierto. Amenazan nuevamente con echarnos a la calle como si nos portáramos mal cosa que no es así.





Por mi parte sigo moviéndome, buscando empleo, haciendo cosas, pero nada de nada, lo que hago a penas me da para salir de alguna deuda y para invertirla en mi familia. Personalmente deberían eliminar a Cáritas y Asuntos sociales que es un sitio donde la mayoría de sus trabajadores sociales parecen odiar a todo el que va pidiendo ayuda. Tengo mis historias aquí, pero eso es otro cuento. Aquí aguantaré hasta que llegue el día en que me echen a la calle, tampoco voy a vender mis propiedades en mi país para poder sostenerme acá (Consejo recomendado por los sabios consejos de los trabajadores sociales de este centro) Es increíble ver como una entidad como esta, perteneciente a Cáritas, trate a la gente así, si no fueran por nuestros problemas ellos se quedarían sin trabajo y en vez de agradecerlo nos tratan mal. Es gracioso porque su revista promulga otras cosas y los carteles que se ven en sus oficinas dicen lo opuesto a lo que vivimos en este sitio. Lo peor de todo es que aquí no pasa nada de nada.

https://www.youtube.com/watch?v=oozAMXFa6U0&feature=youtu.be


sábado, 30 de julio de 2016

Pobreza, turismo y acoso.


Casi un mes en el caribe, el sueño de los amantes de la playa. Tuve esta oportunidad y la aproveché con mi familia. Llegamos a casa de un familiar, cosa que nos evitaríamos gastar muchísimo dinero en hospedaje hotelero. Santa Marta me pareció una ciudad humilde, por no decir fea, pero con playas hermosas. La imagen que llevaba de Santa Marta era una muy diferente; grande, bella, digna de ser una capital, pero era otra realidad; pequeña, pobre y con un gran auge de iglesias cristianas o evangélicas abarrotadas de crédulos. Yo estaba en El Rodadero que tiene fama de ser una zona mejor que el resto de la ciudad.


Empecé a salir a la playa, a descansar y desestresarme de mi dura vida en Madrid y los acosos y ensañamientos de las monjas, trabajadores sociales y directora de Cáritas que tutelan el edificio donde vivo (Las Vis 2) Tomar el sol acostado en la playa, sin preocuparse por la hora o por lo que pase alrededor, dejarse arrullar por el sonido de las olas, sentir el viento acariciar mi cuerpo. Qué delicia. Y si me aburría del mar me iba a la piscina del conjunto residencial donde estaba, incluso tobogán tenía. Estaba dispuesto a pasarla bien, con mi familia, disfrutar de casi un mes en el Caribe Colombiano donde cumplí mi objetivo; descansar. Lo logramos mi familia y yo.


Aunque me limitaré a hablar de las playas; algunas no eran tan claras como otras, unas estaban llenas de lanchas y canoas, algunas pocas vacías y todas estaban plagadas de vendedores acosadores de turistas. Es cierto que trabajaban honradamente, pero el ensañamiento hacia uno para poder vender o sacarle dinero a los turistas de cualquier forma me pareció lo negativo de las playas de santa Marta (Y quizás de toda la zona del caribe) A ratos parecían enojarse si no les compraban y tenían un ojo experto para detectar extranjeros (Europeos) así fuésemos Colombianos viviendo en otro país. No sé cómo lo hacían, pero acertaban.

Masajista acosadora, encontré la manera de espantarlas.

Vi en varias oportunidades insistir tanto a una Inglesa, ya mayor, para dejarse hacer un masaje y vi a esta Inglesa molestarse seriamente ante la insistencia de la mujer local. Vendían de todo y eran expertos vendedores, te contaban unas historias increíbles sobre cómo conseguían las piedras o el material para hacer sus pulseras, por ejemplo. Casi era imposible decir no a una oferta de ellos. Cierta mañana llega uno y me saca de mi momento de relax sobre la arena, me ofrece una pulsera a 18.000 pesos Colombianos (5 Euros aprox.). La verdad es que me gustó mucho lo que me ofrecía y se la compré. Días después caminando por la zona comercial vi en un puesto de venta de pulseras la misma que llevaba en mi izquierda, aunque más pequeña. Pregunté el precio y me disgusté mucho cuando me responden que costaba 4.000 pesos (1.20 euros) A partir de ahí vi las cosas con otros ojos. No volví a comprar nada en la playa por ser más caro. Sí, es cierto que ellos se buscan una forma de ganar ingresos, vi a muchos que siempre vendían sin problema y haciendo cálculos podrían hacerse casi a diario un salario mínimo Colombiano dependiendo de lo que vendieran. Un sueldo mínimo diario es mucho dinero, entonces llegué a la conclusión de que muchos de estos vendedores tenía mucho dinero (No quiero decir que eran ricos, pero sí, eso es lo que pienso)
Vendedor de flotadores, menos mal no todos acosan a turistas.


Playas como Playa Blanca movía demasiado dinero al día, quizás esté muy equivocado, pero fácilmente podrían hacerse 500 millones diarios (150.000 euros), sin contar lo que tenían que sacar y lo que les quedaba en utilidades. Me dio la sensación de ser un buen negocio, quizás controlado por alguna especie de mafia o por algún político. Vi muchas playas donde el dinero entraba por segundos, donde los millones aumentaban minuto a minuto, pero me entra una pregunta; ¿Por qué, entonces, tanta pobreza en esa zona?  ¿Por qué en Santa Marta las casas son tan humildes? ¿Por qué los problemas del agua potable? 
Taxi marino que lleva al acuario y a playa Blanca.
Tengo que mencionar algo, así como entra el dinero, así como acosan al turista, así como joden e insisten para venderte algo sin importar que sea de mala calidad, así estaban ellos de organizados y unidos para protegerse entre todos y proteger su mina de oro; El turismo. Me contaban que a quien atraparan robando es porque no tenía idea de lo que le pasaría, ente todos le daban una paliza que no olvidaría en su vida, incluso en las calles donde habían negocios comerciales, si robaban algo no avanzaban más de 10 metros hasta que una multitud enardecida lo dejaba en el suelo golpeado. Eso sí lo veo positivo, de hecho anduve con mi cámara haciendo fotos, metiéndome al mar dejando mi equipo sobre la manta en la arena y ahí seguía mi cámara.

Panorámica desde al Cabo de la Vela.
Fui al Cabo de la Vela, en pleno desierto a casi más de 40 grados, en zona Wayú. Sin agua potable, solo agua embotellada, sin electricidad, esta era generada por plantas eléctricas cuyo mantenimiento no era barato. Y mucha pobreza, mucha basura en esta zona. Y los Wayú intentando sacar dinero como fuese cobrando por todo. Pasamos una noche durmiendo en esta zona, en una especie de hotel o como se le pueda llamar. Lamenté mucho no dormir en hamaca, ya que la habitación fue muy incómoda; un colchón que tenía años y sin saber quién lo había usado ni qué habían hecho sobre él. 
Con un baño que no tenía agua y un sanitario que no tenía cañería, más me daba la impresión de que estaba puesto como las antiguas letrinas. Y el agua era la que traían del mar, para beber había que comprarla. Lo más duro de la vida aquí fue la temperatura, casi a partir de 45 grados. Ya me habían contado amigos que, viven en esta región del país, era salir del baño y antes de vestirse se estaba sudando de nuevo. No creí esto hasta que me pasó a mí.

Loma parecida a una pirámide (Cabo de la Vela)
Sí, es un sitio interesante, con Europeos viviendo aquí, hasta en lugares infernales, adaptados a todo. Ingleses y Franceses eran normales de ver, comprando casas baratas y viviendo en ese paraíso infernal. Las playas hermosas, aunque me hubiera gustado verlas menos congestionadas de vendedores, como sucede en el Mediterráneo o a la última donde estuve; Sitges. Me regresé queriendo comprar casa aquí y alquilarla a turistas. Algún día regresaré a esta zona a seguir disfrutando del mar y de esa magia que destila el
Caribe.
Atardecer en el Cabo de la Vela.
Turistas subiendo al Cabo.

jueves, 14 de enero de 2016

Música electrónica y mis amistades.


Desde joven quería tener mi banda de música electrónica, hasta le había puesto un nombre que tuviera que ver con el universo; Electro Spacial, eso fue por allá a final de los 80´s. Soñaba con hacer conciertos multitudinarios vendiendo millones de discos por todo el mundo. Recordaba temas que me influenciaron desde niño, temas como Do you have the forcé (The Droids) y el famoso Nigth flight to Venus (Boney M) que me llevaba a un viaje por el cosmos con su sonido y espacios sonoros de naves y androides. Era la época en que me estaba influenciando musicalmente.
En los años 90´s mi hermano compró un sintetizador, un Korg X5, con el que hice algunas piezas arrítmicas, pero era mi comienzo en la música. Seguía soñando con hacer mi música como Electro Spacial y a decir verdad nunca lo logré, pero con el paso de los años tuve la oportunidad de conocer el Fruit loops con el que hice algunos temas buenos de verdad y con los años logré comprar un Korg Microstation que aún ando intentando programarlo bien, hacer buena música, aunque no soy músico y muchas cosas que compongo son de vergüenza total.


Pet Shop Boys en Badajoz, festival Contempopranea 2015
A conciertos empecé a ir con Pet Shop Boys, un grupo cuya influencia fue total en sus inicios. Al venir a España fui a verlo varias veces, pero mis idas constantes empezaron hace unos años cuando, pasando por la sala Arena de Madrid vi un cartel anunciando una presentación de And One, grupo que conocí en internet buscando grupos de este género musical. Asistí a verlos y me encantó, a partir de ahí empecé a ir y a buscar conciertos de este estilo. En esta búsqueda encontré una página llamada Sonido Obscuro, página Española sobre grupos de electrónica en Sur América. Descargué todos los temas que encontré en esta página y llené un Cd de 700 megas con solo electrónica latina.

Casi al año musicalicé un video mío con un tema que seleccioné al azar y el cual me gustó mucho (El Cáliz de tu piel), tanto que empecé a buscar música de este grupo. Aevemi es su nombre, encontré algunas cositas y hasta me adherí a su Facebook. No pude creer cuando Miguel Angel, el vocalista de esta banda, me pidió que le hiciera unas proyecciones para un concierto que harían en Perú. Recuerdo que en una semana le hice las 3 proyecciones. A partir de ahí Aevemi y yo fuimos amigos, tanto que a final del 2015 le hice un corto musical, Pleno amanecer que en el youtube está dividido en 3 video clips separados.

Mondtraume en la sala Arena.
En otra de mis idas a concierto conocí a Mondtraume quienes me conocen, no sé si es amistad o relación fan – artista, pero nos conocemos y saben a lo que me dedico, tanto que me consultaron presupuesto para su video clip Life is short. Damasius y Pikotto, uno de los mejores grupo de electrónica en España y que no son tan conocidos como debería, aunque en Alemania son venerados y respetados. Si allá son bien recibidos eso ya es suficiente, pues Alemania es el templo de la música, especialmente de la electrónica y sus derivados.

De New Technocrats
De New Technocrats, esta pareja me gustó cuando los vi en la Sala Maravillas de Madrid, de hecho pensé que era de Estados Unidos o Ingleses, pero mi sorpresa fue tal que eran de Madrid. Somos conocidos y hemos conversado personalmente varias veces. Compuesto por Ziclope, M y el nuevo integrante; el baterista del cual no recuerdo su nombre.






Sybiliam.
Sybiliam sabe de mis andanzas, pero nos quedamos solo como relación fan – artista. Les gusta mis fotos en concierto, ya he ido a verlos varias veces y nos conocemos personalmente. Hablé con Carolina Corvino alguna vez en la Sala Caracol y con aquel personaje misterioso escondido detrás de una máscara. Su música es una especie de electro gótico con mezcla de danza y performance sensual. Un show digno de ver.
Beatriz con su proyecto musical Narcoléptica.


Narcoléptica (Beatriz Vaca Campayo) la conocí con una artista Japonesa; Unii, eso fue en el Café la Palma. Su música me pareció rara recordándome algo a la Psicodelia en los 70´s y los inicios de Pink Floyd, aunque su música es más experimental con una dosis de electro acústica. He ido a varias presentaciones de ella, Al Molar y a un local situado en Callao entre otros sitios. Tengo ganas de hacerle un documental sobre su trabajo, pero anda atareada.

Fue a través de ella que conocí a otros expertos en este género, me refiero a Lucas Bolaños, con una especie de electrónica suave, al Colombiano Julián Menorga y a Javier Piñango, el experto en la electro acústica.

Lucas Bolaños, Jason Tigreros y Erissoma.

Muntz
Muntz es otro grupo que me conoce y con el que he conversado. No es un género musical que siga, pero hay que reconocer que son buenos, tienen talento y llegarán lejos. Son jóvenes que no pasan de 30, con mucha energía y ganas de hacer un buen trabajo.





Javier Rincón como Vadin Tudor.
Vadin Tudor lo conocí en la sala Maravillas, recuerdo que vi a un hombre mayor, de barba acercarse al equipo como si fuera un técnico de sonido haciendo los últimos ajustes para que el siguiente interpretara sus temas. Pero para mi sorpresa aquel hombre desaliñado era la estrella y me encantó. Su letra simple dice todo, cuenta toda una historia. Similar a la letra de los temas de Datura. Javier Rincón es el responsable de este proyecto musical.
https://www.youtube.com/watch?v=9OaJgQUtnPI

Rahen de Robotiko Rejekto.


De Robotiko Rejekto nunca esperé que Ava Nima ni su vocalista Ra Hen me agregaran al Facebook, ni mucho menos esperé chatear con Ava. Fue en la Sala Arena y su espectáculo fue estupendo, la aparición de Ava con ese vestuario de cuero le da un toque de fuerza, poder y sensualidad al grupo sobre el escenario.









Espero seguir conociendo bandas musicales y que ellos me conozcan, como las anteriores mencionadas. Yo sigo yendo a conciertos e intentando componer buenas pistas con el Korg microstation. Y este es un pequeño resumen de mis andanzas en los conciertos. https://vimeo.com/152014900

jueves, 27 de agosto de 2015

Un futuro poco prometedor 2.

Ese era el nuevo orden mundial, un mundo controlado casi al 100%, un mundo con leyes duras en beneficio de la élite mundial quienes controlaban la salud, los bancos y toda entidad que generase dinero como el petróleo, el agua, la energía eléctrica y las telecomunicaciones. Controlaban medios de comunicación, la industria alimenticia, las armas y la tecnología. Igualmente controlaban la ciencia, la justicia y la política que no era más que un monigote al servicio de esta élite. La Nasa y los científicos más prestigiosos estaban al lado de ellos.

Esta élite tenían secretos celosamente guardados, conocían la verdadera historia de la humanidad, sabían de la existencia de las humanidades anteriores a la nuestra, sabía le verdad sobre la Luna y Marte, entre otros. Sabían sobre la energía permanente y gratis sin necesidad de cables, sabían de viajes en el tiempo, pero la sociedad desconocía esto. Ya había hecho contacto con extraterrestres hace décadas, en la década de 1940 ya habían contactado y usado su tecnología, ya había hecho contacto con los habitantes de la tierra hueca, pero la humanidad desconocía todo esto. Los impuestos pagaban todas estas cosas que solo gozaban unos pocos. La vacuna contra el Cáncer, el Alzheimer y el Parkinson, entre otros, ya había sido descubierta, pero salió décadas después de su descubrimiento porque las farmacéuticas estaban controladas por ellos. Antes de la llegada del hombre a la Luna ya habían ido a Marte y colonizado el planeta que no era del todo rojo como se mostraba, ni la Luna era tan blanca como decían, era marrón. Nadie sabía que ya habían ido astronautas a planetas muy lejanos con ayuda de seres de las estrellas. Todo esto era posible gracias al dinero que pagaba en impuestos la gente del planeta.

Ellos nos controlaban por medio de experimentos magnéticos que afectaban a la mente y a través de la comida donde venían elementos que nos hacían ser lentos en pensar y susceptibles a lo que dijeran los medios de comunicación. Armas magnéticas nos controlaban y si querían eliminarnos podían hacer que nos suicidáramos. Los alimentos y artículos de limpieza personal, por mencionar algunos, afectaban nuestro organismo, especialmente nuestra mente. Podían introducir bacterias dañinas o benéficas en alimentos o elementos de limpieza según la conveniencia de la élite. Controlaban el clima, pero todos no lo sabían.

Había creado poderosos hologramas e inventado una guerra contra extraterrestres, todo el mundo lo presenció, pero nunca supieron que eran hologramas, nunca estuvimos en peligro, pero eso provocó que la humanidad se uniera contra seres de fuera. Los países estaban unidos, algunos pocos no, pero en general todos estaban bajo dominio de Estados Unidos y el gobierno arriba del gobierno oficial.
Esta élite quería el pleno control, no le importaba la humanidad, solo les importaban ellos. Masacraron a muchos, a millones con pandemias y enfermedades raras cuya vacuna solo estaba disponible para la élite. Descubrimientos sobre la verdad nuestra era eliminado o silenciado o ridiculizado. Para el año 2200 vino un contacto mundial, todos dieron la bienvenida a los dioses, pero no era dioses ni benévolos. Ellos vinieron a esconderse de los verdaderos dueños, protectores y guardianes del planeta y el sistema solar. Se escondieron aquí bajo tierra, a kilómetros bajo la superficie. La humanidad engañada y manipulada empezó a notar cómo habían cosas que no concordaban, gente desaparecer, trabajos donde no se volvían a ver a estas personas y el rumor de que eran usados como esclavos o alimento para estos seres venidos de fuera del planeta que se habían presentado como los salvadores trayendo una falsa historia y esperanza. Pero los habitantes de las alcantarillas, en donde se encontraban algunos que sabían la verdad de esto se hicieron notar. Décadas después de esta invasión pacífica de estos seres llegó una gran flota de seres iluminados que junto con los guardianes del planeta y los habitantes del interior del planeta dieron una guerra sin piedad a esos dioses que había llegado provocando confusión entre la humanidad. Desenterraron a quienes estaban escondidos en fortalezas a kilómetros bajo la superficie terrestre y los acabaron. Falsos profetas y falsos dioses llegaron haciendo prodigios, pero después llegaron los verdaderos y los desenmascararon. Miles de millones de personas murieron. Pero al final el bien triunfó y para el 2350 se inició una nueva cuenta para la humanidad.


Los ambiciosos y sedientos de poder solo les importaban a ellos mismos, nadie quería dejar su poder, antes de eso preferían llevarse a toda la humanidad consigo. Conspiraciones, invasiones, guerras, el nuevo orden mundial lo controlaba todo y hacían con nosotros lo que desearan como si fuésemos fichas de un juego macabro. Lo peor de todo es que muchos sabían de esto y no hicieron nada por impedirlo.